La Eva, la Estrella y la Sandra son niñas de Sant Boi que apenas acaban de empezar a practicar karate, un deporte que, hasta hace unos años, parecía exclusivo del sexo masculino.
Semana a semana se esfuerzan por mejorar y por ganarse el cambio de cinturón. De su tiempo de libre, sacan tiempo y ánimo por dedicar muchas horas y más ganas a este deporte. Lo que se ve desde fuera son los adelantos y las mejoras... y también que no son ellas las únicas del gimnasio al practicar este deporte. Aun cuando la gran mayoría de compañeros son chicos, las que sacan tajada son las chicas, de todas las edades y a todas las categorías. Su entrenador, que tiene gran parte del mérito de su éxito, es conocido por todas partes como el entrenador de las chicas ( Kiko y sus chicas ), y las anima a practicar, a mejorar, a ganarse una nueva categoría todo sacando tajada de lo mejor de ellas: su constancia, su dedicación y fidelidad.
Desde aquí os invito a asistir a cualquier acontecimiento vinculado al karate (open, competición,...) y os aseguro que disfrutaréis de un espectáculo. No tengo ninguna bola de vidrio (ninguna que funcione, quiero decir), pero os puedo hacer un adelantamiento de lo que veréis: chicos y chicas (muchas) que compiten en igualdad (campeonatos unisex), en todas las categorías. Y también veréis como las chicas sudan el kimono, como le ponen todas sus ganas y mucha voluntad. Y muy seguramente veréis la compensación de estos esfuerzos, en forma de ganancias, trofeos y galardones que se levantan en manos femeninas.
Nuria Salan 20/02/2006 (Traducido del original en Catalán)
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